10 formas de resolver un conflicto laboral: de la conversación a la mediación

Un conflicto laboral interpersonal es un desacuerdo entre personas del mismo entorno de trabajo, por las tareas, la forma de comunicarse o las decisiones, que afecta a su relación y a su trabajo. Para resolver un conflicto laboral conviene actuar con proactividad, hablar de conductas y acordar compromisos concretos.

Tres personas conversando en una reunión de trabajo para resolver un conflicto laboral

Un caso habitual: cuando nadie da el primer paso

Veamos un ejemplo ficticio. Ana y Pablo forman parte del mismo equipo de administración. Desde hace semanas, Ana siente que asume más trabajo que Pablo. No se lo dice a él, pero sí lo comenta con una compañera. Pablo, por su parte, nota que Ana contesta con sequedad a sus correos y empieza a evitarla.

Un día discuten en mitad de una reunión, delante del resto del equipo: «Nunca haces tu parte». Nadie ha preguntado qué ocurre de verdad. Una semana después, el equipo ya ha tomado partido y la comunicación entre las dos personas se limita a lo imprescindible.

¿Qué ha fallado? Para resolver un conflicto laboral como este hace falta algo más que buena voluntad. Lo veremos con calma en las próximas secciones, y después volveremos a Ana y a Pablo para ver cómo podría haberse abordado de otra manera.

Tipos de conflicto laboral

No todos los conflictos laborales son iguales, y antes de resolver un conflicto laboral conviene saber de qué tipo es. De forma habitual se diferencian cuatro:

  • Conflictos de tareas. Surgen por cómo se reparte, se organiza o se ejecuta el trabajo: plazos, prioridades, criterios de calidad o cargas desiguales.
  • Conflictos de relación. Tienen que ver con la forma de tratarse y de comunicarse: tono, malentendidos, falta de reconocimiento o antipatías que se van acumulando.
  • Conflictos de roles. Aparecen cuando no está claro quién decide qué, quién es responsable de qué o cuando se solapan funciones.
  • Conflictos de valores o de criterio. Nacen de formas distintas de entender el trabajo, la implicación o lo que se considera justo.

En la práctica, es frecuente que se mezclen. Un desacuerdo que empieza por el reparto de tareas puede acabar convertido en un problema de relación si no se aborda a tiempo. Para profundizar en el análisis del conflicto, el INSST ofrece la NTP 1096.

Consecuencias de no resolver bien un conflicto laboral

Un conflicto que se deja correr o se aborda mal suele cronificarse. Deteriora la comunicación y la confianza, aumenta la tensión y el malestar, y resta concentración y energía. Además, puede afectar a la colaboración de todo el equipo y al bienestar de las personas implicadas.

Errores frecuentes al abordar un conflicto

Hay formas de intentar resolver un conflicto laboral que, con buena intención, lo empeoran. Estas son las más habituales:

  • Dejarlo correr con la esperanza de que se resuelva solo.
  • Hablarlo con todo el mundo menos con la persona implicada, lo que alimenta rumores y desconfianza.
  • Discutir por correo electrónico o por mensajería, donde el tono se interpreta peor y se pierde el matiz.
  • Abordarlo en público o delante del equipo, porque la otra persona se sentirá expuesta y se pondrá a la defensiva.
  • Buscar aliados en lugar de soluciones: convertir el conflicto entre dos personas en un conflicto de bandos.

Evitarlos no garantiza que el conflicto se resuelva, pero sí que no se agrave.

Antes de actuar: ordena tus ideas

Antes de dar ningún paso conviene detenerse un momento. Pregúntate qué ha ocurrido exactamente, qué parte son hechos y qué parte es interpretación, cómo te afecta y qué te gustaría que cambiara. Conviene también comprobar que se trata de un conflicto interpersonal, un desacuerdo entre personas, y no de una situación de acoso, que se trata de otra manera (más abajo explicamos la diferencia).

Dedicar unos minutos a esto evita reaccionar en caliente y permite llegar a la conversación con un objetivo claro: resolver, no ganar.

Diez formas de resolver un conflicto laboral

Estas son diez formas de resolver un conflicto laboral, de la más sencilla a la más estructurada. Las siete primeras dependen de la conversación entre las personas implicadas; las tres últimas son para cuando esa conversación no basta.

Primero, la conversación directa (pasos 1 a 7)

1. Actúa con proactividad

Un conflicto rara vez se resuelve solo. Esperar suele endurecer las posturas. Dar el primer paso, con calma y sin reproches, cambia el rumbo de la situación.

2. Elige bien el momento y el lugar

Busca un espacio tranquilo y sin público. Evita los momentos de prisa, cansancio o enfado. Proponer un momento concreto muestra que te interesa resolver, no ganar.

3. Describe hechos y conductas, no etiquetas

«En la última reunión interrumpiste mi intervención» abre la conversación. «Eres una persona irrespetuosa» la cierra. Hablar de conductas permite cambiarlas; hablar de la personalidad, no.

4. Escucha para comprender

Escuchar no es esperar el turno para responder. Es intentar entender cómo vive la situación la otra persona, desde la empatía. Resumir lo que has oído («¿he entendido bien que…?») baja la tensión y evita malentendidos.

5. Busca la necesidad que hay detrás de la posición

Detrás de «no quiero trabajar con esta persona» suele haber una necesidad: reconocimiento, claridad en las tareas, una carga razonable. Las emociones que acompañan al conflicto son pistas para encontrarla. Preguntar por ella cambia la conversación.

6. Propón opciones

Una solución impuesta suele aplazar el conflicto. Si cada persona propone alternativas, se encuentran salidas en las que todas ceden algo y todas ganan algo. Cuantas más opciones haya sobre la mesa, más fácil es llegar a un punto intermedio. El INSST aborda este enfoque en su NTP 1097, dedicada a la negociación.

7. Cierra compromisos concretos

Un buen acuerdo dice quién hace qué y para cuándo. Conviene fijar una fecha para revisar cómo va. Sin ella, es fácil que el acuerdo se diluya.

Si la conversación directa no basta (pasos 8 a 10)

Cuando hablar entre las personas implicadas no resuelve el conflicto, hay tres recursos, de menor a mayor estructura: el apoyo de un mando o de RRHH, el protocolo de la organización y la mediación.

8. Pide apoyo

Si la conversación directa no avanza, la persona responsable del equipo o el área de RRHH pueden facilitar el diálogo o aportar una mirada externa. Pedir ayuda no es un fracaso: es una forma de seguir buscando una salida.

9. Solicita la apertura del protocolo, si tu organización lo tiene

Si el acuerdo no se cumple, no es viable o resulta difícil alcanzarlo, y tu organización cuenta con un protocolo de prevención y actuación ante conflictos, solicita su apertura. Permite investigar el caso con una persona ajena al conflicto y aclarar los hechos antes de decidir el siguiente paso. Si tu organización aún no lo tiene, conoce cómo implantarlo.

10. Recurre a la mediación

Cuando el conflicto se ha analizado y es mediable, una persona mediadora imparcial ayuda a las partes a construir su propio acuerdo. Es voluntaria y confidencial, y las decisiones las toman las personas implicadas. En esta otra entrada explicamos cómo funciona la mediación laboral en las empresas.

El mismo caso, bien enfocado

Volvamos a Ana y a Pablo y veamos cómo resolver un conflicto laboral como este aplicando los pasos. Ana da el primer paso (paso 1) y propone a Pablo hablar en una sala tranquila, a una hora en la que ninguna de las dos personas tenga prisa (paso 2). Empieza describiendo hechos: «Esta semana he cerrado yo los cuatro informes pendientes», no «nunca haces tu parte» (paso 3). Después escucha. Pablo explica que ha estado atendiendo una tarea de otra área que nadie le había reconocido (pasos 4 y 5).

Con esa información, ambas personas proponen alternativas: revisar el reparto semanal, avisar cuando haya una carga añadida y hacer un breve seguimiento los viernes (paso 6). Acuerdan quién hace qué y fijan una fecha para revisar cómo va (paso 7).

Imaginemos ahora que, pasadas unas semanas, el acuerdo no se sostiene. El siguiente recurso sería pedir apoyo a la persona responsable del equipo o a RRHH (paso 8). Si la organización cuenta con un protocolo de prevención y actuación ante conflictos, podría solicitarse su apertura para aclarar los hechos con una persona ajena al conflicto (paso 9). Y si, tras ese análisis, el conflicto es mediable y las dos personas quieren dialogar, una persona mediadora imparcial podría ayudarles a construir su propio acuerdo (paso 10).

Lo que cambia el rumbo no es una técnica sofisticada, sino hablar a tiempo, de hechos y con ganas de entender.

Beneficios de resolverlo adecuadamente

Resolver un conflicto laboral a tiempo y con método beneficia a todo el equipo en varios sentidos:

💬

Se recuperan la comunicación y la confianza

Las personas vuelven a hablarse con naturalidad y a cooperar.

🤝

Baja la tensión

Mejora el clima del equipo y el bienestar de quienes lo integran.

🔎

Se entiende qué lo originó

Y eso permite prevenir que el conflicto vuelva a aparecer.

Si hay sospechas de acoso

Si hay sospechas de una situación de acoso, no se trata de un conflicto y se debe aplicar el protocolo de acoso de la organización. Aquí explicamos las diferencias entre acoso y conflicto laboral.

En resumen

  • Da el primer paso y elige bien el momento y el lugar.
  • Habla de conductas, escucha para comprender y busca las necesidades.
  • Cierra compromisos concretos con fecha de revisión.
  • Si no basta, pide apoyo, solicita la apertura del protocolo si existe o recurre a la mediación.

¿Tu organización necesita un marco para prevenir y gestionar conflictos antes de que escalen?

Preguntas frecuentes

¿Cómo resolver un conflicto laboral entre personas del equipo?

Para resolver un conflicto laboral, lo primero es una conversación directa, en un lugar y un momento adecuados, centrada en conductas y necesidades. Si no basta, con apoyo de un mando o de RRHH, el protocolo de la organización o la mediación.

¿Cuándo pedir apoyo en un conflicto laboral?

Cuando la conversación directa no avanza, el acuerdo no se cumple o la tensión afecta al trabajo del equipo.

¿Cuándo conviene la mediación?

Cuando el conflicto se ha analizado, las partes quieren dialogar y el caso es mediable.